
Todos sabemos que un ordenador no sólo sirve para trabajar, navegar por Internet o jugar. También nos ofrece la posibilidad de reproducir vídeo, música, ver la televisión, escuchar la radio, y un larguísimo etcétera. Pero las torres convencionales son demasiado grandes, ruidosas y feas para tenerlas siempre en el salón.